Me disgusta tanto combinar perfumes por capas que estuve a punto de no escribir este artículo.
Ya está. Lo he dicho.
Siento un enorme respeto por los perfumistas que pasan meses, a veces mucho más, desarrollando una composición. Cada materia tiene una función. Cada ajuste afecta a algo más. La salida, el corazón, el fondo. Todo cuidadosamente estudiado.
Y entonces aparece alguien con otro frasco y decide que puede mejorar todo ese trabajo en seis segundos.
Maravilloso.
Pero si la buena gente del planeta Tierra insiste en superponer sus fragancias, supongo que alguien debería ofrecer un poco de orientación.
Pues aquí estamos.
Por qué tengo un problema con las capas de perfume
Imagina que un chef pasa meses perfeccionando un plato.
El equilibrio es perfecto. Cada ingrediente aporta algo. No sobra nada.
Entonces alguien se sienta, prueba un bocado y echa mano del kétchup.
A ver, entiendo perfectamente que el perfume no es una cena.
Pero ya me entiendes.
Cuando un perfumista con talento crea una fragancia, no se limita a mezclar un montón de olores agradables.
Construye relaciones entre las materias.
Y en Vach Cittoni hay un principio que guía cómo quiero que abordemos ese trabajo.
Cada ingrediente debe hacer más bello al siguiente.
Añadir otra fragancia completa significa introducir una composición totalmente nueva en esas relaciones.
A veces el resultado puede ser interesante.
Otras veces, lo único que has conseguido es que dos fragancias hermosas sean considerablemente menos hermosas.
Todo un logro, la verdad.
¿Pero puede funcionar combinar fragancias?
Por supuesto que sí.
Y a pesar de mis reservas, no voy a decir que experimentar con perfumes debería estar prohibido.
¿Dónde estaría la diversión?
Hay combinaciones que se complementan maravillosamente. Una composición aromática fresca puede adquirir una dimensión interesante junto a otra más cálida. Una fragancia floral puede revelar otro carácter al combinarse con una fragancia amaderada y discreta.
Pero no hay garantías.
Y, por favor, no supongas que combinar dos fragancias mejora automáticamente su duración, proyección o calidad.
Dos perfumes que duran seis horas por separado no se convierten mágicamente en un perfume de doce horas al juntarlos.
Ojalá la perfumería fuera tan complaciente.
Empieza por lo que conoces
Antes de intentar combinar dos fragancias, te recomendaría conocerlas bien por separado.
¿Qué te gusta de cada una?
¿Una tiene una salida fresca y un fondo más cálido? ¿La otra aporta maderas, flores o algo completamente diferente?
Comprender las familias olfativas puede ayudarte a reconocer posibles conexiones.
Quizá compartan alguna materia o cierto carácter.
Quizá ofrezcan un contraste interesante.
Vale la pena explorar cualquiera de las dos posibilidades.
Pero no confundas complejidad con calidad.
Añadir más ingredientes no convierte automáticamente algo en una composición más sofisticada.
En ocasiones, simplemente lo complica.
Y no es lo mismo.
Cómo lo haría yo
Si estás decidido a experimentar, así lo haría.
Primero, un poco de moderación.
Empieza con dos fragancias, no con cinco.
Sugeriría una sola pulverización de cada una, preferiblemente en zonas distintas al principio, para entender cómo se comportan juntas sin mezclarlas inmediatamente sobre el mismo punto de la piel.
Segundo, dales tiempo.
No juzgues la combinación a los treinta segundos.
Las dos fragancias evolucionarán, y lo que parece especialmente atractivo en la salida puede resultar menos interesante cuando aparecen las notas de corazón y fondo.
Tercero, no des por hecho que existe un orden de aplicación universal.
Oirás recomendaciones de aplicar primero la fragancia más intensa y después la más ligera.
Puede valer la pena probarlo, pero tampoco es que sea una ley internacional de la perfumería.
Las composiciones importan más que una receta que alguien se inventó para las redes sociales.
Y, por último, ¿si la combinación no funciona?
Para.
No has suspendido ningún gran examen.
Has descubierto que dos fragancias se disfrutan mejor por separado.
Fíjate tú.
Aprende cuándo dejar las cosas como están
Creo que a estas alturas mi opinión personal está bastante clara.
Si tienes una fragancia que te encanta, que evoluciona de maravilla y sigue interesándote durante todo el día, ¿por qué te empeñas en mejorarla?
A veces lo más sensato es dejar tranquila una buena composición.
Pero si de verdad disfrutas experimentando, adelante.
Solo recuerda que el perfumista ya ha hecho una cantidad extraordinaria de trabajo antes de que esa fragancia llegue a tu piel.
Te animaría a apreciar lo que ha creado antes de decidir reorganizarlo todo.
Y si al final descubres una combinación que te funciona de maravilla...
Estupendo.
Puede que yo no comparta tu entusiasmo por las capas, pero desde luego puedo apreciar a alguien que sabe lo que le gusta.
Personalmente, seguiré confiando en que una fragancia bien construida hable por sí sola.
Un frasco.
Una composición.
Y bastantes menos oportunidades de estropear el excelente trabajo de otra persona.
— Vach Cittoni
Si te interesa explorar las distintas personalidades de CEO, Eleven y Wizdem, echa un vistazo a cada una.
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